El Insomnio

El insomnio es el problema de sueño más frecuente en el mundo occidental, llegando a afectar a más del 50 % de la población adulta, porcentaje que puede incrementarse en situaciones de estrés o ansiedad. Se calcula que entre el 10 y el 15% de la población adulta tiene insomnio crónico o grave.

Por insomnio entendemos el síntoma o sensación de sueño insuficiente, intranquilo, de mala calidad, o no reparador, que no consigue satisfacer las necesidades de descanso de la persona que lo padece.

Se distinguen tres tipos de insomnio:

Insomnio agudo

Es un insomnio transitorio: algunas noches cada semana y de corta duración: 1-2 semanas. Acostumbra a ser debido a circunstancias externas como: ansiedad, estrés, pérdida de un ser querido, problemas de salud, trabajo o personal o algún suceso especial y/o trágico.

Insomnio crónico

Que afecte al menos 3 noches por semana durante al menos 1 mes. Acostumbra a ser causado por una condición médica o física subyacente o asociada. Fundamentalmente trastornos definidos del sueño (como el Síndrome de Apneas del Sueño, el Síndrome de las Piernas Inquietas etc) alteraciones psicológicas como la depresión, toma descontrolada de medicamentos para dormir, hábitos no saludables, estrategias de sueño inadecuadas, ambientes poco propicios para conciliar el sueño, etc.

Insomnio primario

Es el insomnio que dura más de un mes sin que pueda identificarse ninguna causa definida. La persona puede ser que pueda estar más expuesta a desvelarse de un modo fácil o bien padecer de crónico.

La personas que padecen de insomnio refieren molestias importantes durante el día, como somnolencia diurna, irritabilidad, deterioro de las funciones intelectuales como pueden ser la capacidad de razonamiento abstracto y la memoria, cambios del estado de ánimo con tendencia a la depresión, incapacidad para disfrutar de la vida, tendencia a padecer más accidentes etc. Por ello, constituye un tema de salud pública importante por sí mismo.

Diagnóstico

El diagnóstico del caso se lleva a cabo en las Unidades de Estudio del Sueño, mediante la combinación de tres sistemas:

  1. La historia clínica del paciente.
  2. La realización de un calendario del sueño. Su especialista en Trastornos del Sueño le explicará cómo debe realizarlo. Se trata de una herramienta de extrema utilidad dado que permite objetivar el tipo de insomnio que padece, así como evaluar el grado de mejoría obtenido con las terapias propuestas.
  3. La realización de una polisomnografía nocturna. Que es la forma de saber cómo funcionan los sistemas biológicos que gestionan el sueño.

Tratamiento

El tratamiento ha de individualizarse según las características particulares de cada paciente y consiste, en líneas generales, en la sabia combinación de los siguientes elementos:

  • El establecimiento de unas correctas medidas de higiene del sueño.
  • El tratamiento farmacológico con medicamentos que inducen el sueño. Se trata de medicamentos muy eficaces pero cuyo uso continuado, abusivo o descontrolado puede generar problemas graves a largo plazo, como son los problemas adictivos y el insomnio de rebote. Por ello, han de utilizarse bajo estricta supervisión médica y por espacios de tiempo controlados. Su indicación principal son los insomnios agudos o intermitentes. Hoy en día existen terapias alternativas, como es, en nuestro caso, la homeopatía, que aportan soluciones a determinados casos sin los efectos secundarios mencionados anteriormente.
  • La asistencia psicológica. Esencial para el control de los problemas de sueño derivados del estrés, ansiedad, depresión o por cogniciones y hábitos erróneos.

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