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Mi hijo es alérgico
Mi hijo tiene problemas dentarios
 

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Mi hijo es alérgico
 

Es posible que a tu hijo, independientemente de su edad, le hayan detectado algún tipo una alergia (ya sea al polen, al polvo, ya sea de tipo rinitis, urticaria, asma etc. Se trata de una enfermedad que afecta al 20% de la población, pero ¿Qué podemos hacer para disminuir esa alergia? ¿Se hereda? ¿Puede hacer vida normal?... No podemos olvidar que los tratamientos son, en general, muy efectivos y hay cosas sencillas que podemos hacer para entender y aliviar los rigores de las alergias.

Lo que debemos saber acerca de la alergia en general...

  • La disposición a padecer alergia posee una base genética hereditaria, por lo que en ningún momento se ha de pensar que en el desarrollo de un proceso alérgico en nuestro hijo hayamos podido influir, por acción un omisión, de una manera determinante.
  • La alergia se desencadena por una respuesta exagerada de nuestro sistema defensivo, o inmunológico, que actúa de una manera excesiva e inadecuada frente a sustancia externas que en otras personas no provocan reacción alguna.
  • Los diferentes irritantes presentes en el ambiente desarrollado en el que nos movemos: emisiones contaminantes del tráfico o de empresas, disminución en la concentración atmosférica de ozono etc, pueden actuar desencadenando o agravando un cuadro compensado de alergia.
  • Si el tratamiento es insuficiente o no ha sido seguido con la disciplina recomendada por el especialista encargado del caso, además de no conseguirse el control del cuadro, pueden surgir enfermedades y complicaciones secundarias como es la ampliación hacia otros tipos de alergenos o la aumento en el rango de los niveles de afectación (es el caso, por ejemplo, de una rinitis alérgica no controlada que puede devenir en un asma bronquial).
  • El humo del tabaco, tanto inhalado de modo activo como pasivo, puede empeorar y complicar la sintomatología del paciente alérgico. Por ello, lo mejor que podemos hacer por nuestro hijo alérgico, y por nosotros mismos, es abandonar el nefasto hábito de fumar e instruir a nuestro hijo en los perjuicios del mismo.
  • Existen evidencias científicas consistentes que sugieren que el contacto temprano y repetido con otros niños, y la mayor frecuencia de aparición de infecciones banales que ello implica, tiene un efecto protector frente a los procesos alérgicos. Desde esta perspectiva, siempre y cuando las infecciones presentes sean banal y de frecuencia razonable (háblelo con su médico), no existe un criterio consistente para recomendar la evitación de las guarderías y jardines de infancia por los niños alérgicos.
  • El ejercicio físico y el deporte fortalecen el cuerpo y la mente de los niños. Un niño alérgico no tiene por qué renunciar a él ni a las virtudes que de él emanan, si bien puede ser necesario adaptar su práctica al caso concreto de cada niño. En tal circunstancia consúltalo con el médico de tu confianza.

¿Qué podemos hacer ante una alergia?

Hoy en día existen terapias muy efectivas para el control de los procesos alérgicos, sean del tipo que sean (vacunas, tratamientos locales, inhaladores, antihistamínicos etc) por lo que tu hijo no tiene porqué hacer una vida muy diferente a la de los demás; sin embargo tenemos que tener presentes una serie de pautas que facilitarán el proceso, sea cual fuere éste:

  • Un seguimiento correcto del caso
  • Seguir en todo momento las indicaciones del médico de tu hijo
  • Instaurar las pautas de disciplina que todo proceso de larga evolución requiere
  • Asumir el caso con la máxima naturalidad y tranquilidad, explicando a tu hijo con afabilidad las características del problema y eliminando miedos infundados. Conviene no olvidar, como muestra de la ausencia de condicionantes insuperables, que no pocos deportistas de élite padecen o han padecido problemas alérgicos y asmáticos importantes y ello no les ha impedido alcanzar gestas deportivas sobresalientes, pongamos por ejemplo el caso de Induráin, pentacampeón del "Tour" de Francia.

Una vez el caso está bajo control médico especializado, vosotros podéis realizar sencillas acciones que facilitarán la vida de vuestro hijo en el hogar. Se trata de pequeños actos que no exigen más esfuerzos que discretas modificaciones en los hábitos cotidianos y que son aliados realmente eficaces de las terapias médicas utilizadas. Estos actos son:

  • ¡¡NO FUMAR!!
  • Evitar ambientadores e insecticidas, que irritan las vías respiratorias.
  • Ventilar bien toda la casa, en general, y los cuartos de baño (fuentes de humedad) en particular.
  • Tratar las humedades que puedan existir en casa.
  • Evitar los animales domésticos con pelo o plumas.
  • No utilizar naftalina.
  • No utilizar cera para los muebles.
  • Utilizar juguetes lavables, según las características referidas anteriormente.
  • Evitar las zapatillas o guantes forrados.
  • Evitar plantas de interior.
  • No utilizar champús o colonias muy perfumadas (que pueden irritar las sensibles vías respiratorias de los pacientes alérgicos).
  • Evitar que el niño esté presente en caso de pintar las casa o si se trasladan muebles.
  • Existen evidencia científicas consistentes que sugieren que el contacto temprano y repetido con otros niños, y la mayor aparición de infecciones banales que ello implica, tienen un efecto protector frente a los procesos alérgicos. Por ello, no existe un criterio consistente para recomendar la evitación de las guarderías en el caso de niños alérgicos.
  • No debemos olvidar que para que la alergia se manifieste ha de haber un contacto directo con el elemento que la produce y que existen pruebas de que la disminución de la concentración ambiental del causante de alergia proporciona una mejoría significativa de los síntomas y una reducción en la necesidad de medicamentos.

La alergia más frecuente es a los ácaros del polvo, pero… ¿Qué son los ácaros del polvo?

Aunque a primera vista no lo parece, el polvo que hay en nuestro hogar forma un ecosistema complejo. Está constituido, entre otros, por: escamas dérmicas procedentes de la descamación de la piel de las personas que viven en la casa, restos de epitelios de animales (sobre todo si conviven animales domésticos), restos de alimentos, mohos, hongos y ácaros.

Los ácaros son pequeñísimos animales que sólo se pueden ver al microscopio y que se alimentan de las escamas dérmicas y también de algunos hongos y detritus orgánicos.

Aunque proliferan en el ambiente, se suelen desarrollar en lugares con temperaturas de 25º y con humedad relativa del 80%; por ello, se calcula que en domicilios situados a nivel del mar puede haber hasta 20 veces más ácaros que en los situados a alturas superiores a los 1200 metros. Los ambientes secos, con humedades relativas inferiores al 45%, se consideran incompatibles con su desarrollo. El poder alergénico de los ácaros reside en su cuerpo y en sus propios excrementos.

 

 

Mi hijo tiene problemas dentarios
 

Es posible que en el transcurso de un tratamiento ortodóncico por determinados problemas de posición dentaria, el ortodoncista te recomiende acudir con tu hijo a un logopeda (el especialista en voz, habla y lenguaje) para que ayude en el éxito a largo plazo de la terapia ortodóntica que se haya indicado (en la mayoría de casos son los conocidos "aparatos" dentarios).

Puede que te haya resultado chocante: ¿Qué diablos tiene que ver un logopeda en un problema como las alteraciones de la posición de los dientes?. Pues la verdad es que tiene que ver mucho, hasta tal punto que podemos decir que, en multitud de ocasiones, sin su intervención, un éxito ortodóntico inicial puede convertirse en fracaso a largo plazo.

Tenemos que tener presente que la lengua (un complejo aparato muscular) es la principal responsable de la precisión en la pronunciación y también, junto con la musculatura masticatoria de toda la boca, de la relación de fuerzas musculares que define las tensiones que determinan la arquitectura de toda la boca, dientes incluidos. Debemos pensar que los huesos de los niños en general, y los faciales en particular, tienen una gran plasticidad (cuántas veces hemos oído decir que "son de goma") y que, a la postre, lo que acaba definiendo su forma y función son las fuerzas que de ellos tiran (los músculos). Es en la boca y la lengua donde reside la triple responsabilidad de una buena respiración, masticación y habla, de manera que un fallo en uno de dichos tres elementos acaba arrastrando, como cascada de naipes, a los otros dos.

Ni que decir tiene que si el punto de partida es la suficientemente importante como para incluir, de entrada, algún tipo de problema en el fino juego de fuerzas que define dicha zona anatómica con entidad suficiente como para modificar su forma (es el caso, evidente, de las malposiciones dentarias), todo el sistema acabará padeciendo en su conjunto y, de no solucionarse en su totalidad, las tres funciones mencionadas (masticación, respiración y habla) acabarán padeciendo en mayor o menor grado.

Por ello, es fundamental, para mantener sus capacidades al 100% y solucionar los defectos que pudieran presentarse, trabajar y reconducir, en los casos defectuosos, el tono muscular de la boca y cara, que, al fin y al cabo, constituyen el garante de una correcta forma y función de la zona.

¿Qué alteraciones pueden afectar el correcto desarrollo de la forma y función de la boca y lengua?

Fundamentalmente son tres las problemáticas que conviene que padres y educadores tengan presentes para, así, posibilitar su detección y tratamiento precoz:

1. Dificultades en mantener una respiración nasal normal. Lo que puede conllevar:

  • Atragantamientos, deglución lenta y agotadora (son niños, por lo general y según sus madres, "malos comedores"). Pensemos en lo difícil que es comer con una pinza en la nariz.
  • Tendencia a la deglución atípica (más abajo la explicamos)
  • Problemas en la pronunciación lo cual se manifiesta en dificultades de articulación de sonidos nasales, palatales y /r/ velar "hablar con la nariz" (alteración que se conoce como rinolalia cerrada)
  • Pueden presentar, además, problemas de ronquidos y apneas (pausas respiratorias) durante el sueño, con el deterioro de la calidad del sueño infantil que ello supone y la disminución del rendimiento diurno que directamente se deriva de la falta de descanso nocturno.

Este tipo de alteraciones corresponden la mayoría de las veces a lo que se conoce como Respiradores orales (niños que respiran por la boca porque no pueden respirar por la nariz, como sería lo adecuado). La situación típica que ejemplifica este caso es la hipertrofia adenoidea y/o amigdalar. En estos niños la respiración nasal normal no es posible por el obstáculo que supone la presencia de unos adenoides (conocidos como vegetaciones) hipertrofiados. La hipertrofia adenoidea no es el único responsable de la respiración bucal, hay otros: las alergias nasales, las desviaciones de tabique o la hipertrofia de cornetes.

La necesidad de respirar por la boca obliga a los niños a mantener la boca constantemente abierta, lo cual determina una hipotonía muscular orofacial generalizada (músculos blandos, débiles y fofos de la boca y la cara), que se puede manifestar con una falta de sellado bucal (los labios no consiguen cerrar la boca) por lo que la saliva, la bebida y la comida se escapan, problemas en la posición dentaria, problemas de coincidencia entre la mandíbula superior e inferior, lo cual potencia las mencionadas dificultades deglutorias y fonatorias, siendo muy frecuente el babeo continuo (por dificultades para tragar, incluso, la saliva) y un habla poco precisa. El cuadro se puede complicar con:

  • Malformaciones óseas, como es la presencia de paladar ojival (paladar en forma de arco gótico, es decir alto, estrecho y acabado en punta, que no deja sitio para un correcto acomodo de los dientes).
  • Alteraciones severas en la implantación dentaria, que pueden requerir corrección ortodóntica. El grado de alteración que puede padecer un niño en este terreno depende también de su carga genética, pero ésta puede ser anulada y superada cuando se realizan tratamientos óptimos.

2. El hábito succionador del dedo gordo de la mano (hacer la "pipa") es bastante conocido por muchos de los padres. Se capacidad generadora de malformaciones dentarias reside en el hecho de que la presión continua hacia adelante ejercida por el pulgar sobre los diente anteriores acaba generando desplazamientos en los mismos, que pueden llegar a ser muy importantes.

3. La Deglución Atípica es otra causa importante de malposición dentaria por desequilibrio muscular oro-facial debido a hábitos nocivos. En contraposición con la deglución normal, en la que la lengua acompaña al alimente de adelante atrás (como barriendo la boca hacia atrás), en el caso de la deglución atípica, la lengua se comporta la revés: va de atrás adelante por lo que se interpone entre los dientes en el momento de tragar, impidiendo que éstos contactan al deglutir. Así, la lengua se aloja entre los dientes cuando su posición correcta es detrás de loas mismos, ocupando la cavidad bocal. La interposición de la lengua conlleva que los dientes acaben por no poder juntarse, generando un apiñamiento de los incisivos y otras alteraciones dentarias como mordidas cruzadas (falta de coincidencia entre los dientes superiores e inferiores). Todo ello conducirá a la larga a problemas en el habla, dado que el escape de aire y la falta de control sobre el mismo impedirá una precisión en la pronunciación.

¿Que profesionales intervienen en el diagnóstico y tratamiento de estos problemas?

  • Otorrinolaringólogo: Es el responsable de la evaluación y eventual solución de los problemas que provocan una respiración bucal anómala así como del diagnóstico de las causas médicas responsables de los mencionados problemas de respiración, deglución y habla.
  • Logopeda: Se encarga (sobre todo si cuenta con cualificación en terapia miofuncional) de rehabilitar, armonizar y equilibrar las fuerzas musculares que tiran de los huesos faciales infantiles (auténticas estructuras "de plastelina" donde se insertan los dientes), de implantar un buen hábito respiratorio nasal una vez corregido el obstáculo anatómico, de rehabilitar las alteraciones funcionales deglutoras y de corregir los problemas funcionales de voz, habla y lenguaje.
  • Ortodoncista: Su misión es corregir los problemas de posición dentaria y vigilar la salud dentaria.

Así pues, de la correcta y eficaz colaboración entre estas tres especialidades depende la feliz y eficiente solución de los problemas que nos ocupan.